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08/03/18 - Admin

Los 7 jugadores revelación de Rusia 2018

Terminó el Mundial de Rusia y en el recuento de los hechos analizamos a los jugadores que nos sorprendieron, y de los que se esperaba mucho y entregaron más.

El Mundial de las sorpresas. El Mundial del nuevo orden. El que enterró el retórico juego de posesión y abrió el camino al juego de vehemencia, dominancia física y ráfagas huracanadas. El Mundial de la rebelión de la clase media, encarnada en los esfuerzos y el desparpajo, infructuosos o triunfantes, de Croacia, Bélgica, Suecia y, en menor medida, de México, Suiza e Irán. El Mundial que ha modificado, quizá para siempre, la concepción del juego y sus rituales con la irrupción del VAR, el que vio más goles a balón parado que ningún otro y el que registró solo un empate a cero en todo su curso.

Fue la Copa del Mundo de Rusia, la que fijó récords que lucían inalcanzables y abrió el telón a la generación que tomará la estafeta que dejarán, en un futuro no muy lejano, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Rusia 2018 podría ser, con el correr de los años, el equivalente de lo que es el de Suecia ’58 para la mitología del fútbol: la primera vez que el mundo conoció a su nueva joya.

7. Takashi Inui (Japón) – En el Eibar ya había mostrado retazos de lo que es capaz de hacer. Intermitente, dado al cansancio y la pereza, posee el talento de un tocado por los Dioses. El Mundial de Rusia vio su mejor versión, la de los goles de punterazo a la escuadra que anotó en Ipurúa cada cuanto. Su recital ante Senegal fue una de las mejores actuaciones individuales de la primera fase de la Copa del Mundo: golazo con toque de billarista al rincón derecho, un sutil tiro bombeado que explotó en el travesaño, taconazos y pases filtrados al por mayor. También fue protagonista de uno de los mejores partidos del torneo: la brutal remontada de Bélgica sobre los guerreros nipones. Su bestial derechazo, que significó el 2-0 transitorio, puso ‘patas arriba’ a la Copa del Mundo. Y a Japón, por qué no. También registró un pase para gol y creó otras diez ocasiones. Todo un hallazgo que el Betis gozará la siguiente temporada.

6. Hirving Lozano (México) – ‘El Chucky’ aprobó su primera presentación en el gran escenario. Contra Alemania, lució endemoniado; su mejor versión enamoró al mundo del fútbol. 90 minutos de portento, en los que destrozó a placer a Joshua Kimmich, abrió en canal a la defensa alemana con su velocidad y descaro, y marcó el tanto con el que ‘El Tri’ logró su victoria más grande en Copas del Mundo. Su maniobra para dejar sembrado a Özil y batir a Neuer dejó atrás 60 años de fracasos y fantasmas que aquejaron al fútbol mexicano y, sin embargo, volvieron poco después. 317 minutos sobre el césped, 13 intentos (fue el 23° que más probó la portería rival), dos tiros al marco, cinco por fuera, una asistencia (a Chicharito, en el 2-1 contra Corea) 74 pases completos y siete dribles exitosos. El futuro le es brillante.

Foto de Hirving Lozano

5. Sime Vrsaljko (Croacia) – Irrumpió en la Eurocopa de Naciones de 2016, inició como suplente en el combativo Atlético de Madrid de Diego Simeone y ganó la titularidad a base de hacer propio el ideario de sacrificio del ‘Cholo’. En el Mundial de Rusia cosechó los esfuerzos. Uno de los mejores laterales derechos del campeonato, significó la principal avenida de salida de la subcampeona Croacia cuando el centro estaba copado. Siempre que Modric quiso descargar hacia el sector izquierdo, encontró a Vrsaljko en su posición o en pleno recorrido al espacio. Su desgaste en seis partidos y tres prórrogas dan fe de su voluntad (y físico) a prueba de todo. Recorrió 68 kilómetros a lo largo del campeonato, entregó 245 pases e, incluso, se apuntó un pase para gol. El sustituto predilecto de Robert Jarn

Foto de Vrsaljko

4. Mario Fernandes (Rusia) – El lateral derecho del CSKA de Moscú no estaba en el radar. Brasileño, adquirió la nacionalidad rusa por decreto presidencial. Putin sabía lo que hacía. Fernandes fue el alma, junto a Golovin y Cheryshev, de la magnífica puesta en escena de los anfitriones en su Mundial, un equipo digno, pragmático, caracterizado por la pasión en cada pelota jugada. Ante de la Copa, había jugado solamente cinco partidos con la selección. Ya en el Mundial, pareció como si llevara toda la vida en ella. Disputó cuatro cotejos completos, incluidas las dos prórrogas contra España y Croacia, y solo salió de cambio en el cierre de la fase de grupos, contra Uruguay. Su culmen llegó con su dramático y suave cabezazo para revivir a Rusia, sometida por Croacia después de 115 minutos de extenuación. La tanda de penaltis posterior no lo dejó ser un héroe nacional, pero no quedó lejos de serlo.

Foto de Mario Fernandes

3. Kieran Trippier (Inglaterra) – Con 27 años, vivió su primera Copa del Mundo después de dos temporadas de mérito en el revolucionario Tottenham de Pochettino. Una de las caras de la nueva reforma generacional que ha lanzado el fútbol inglés. Ya gobiernan las categorías Sub 17 y Sub 20 y en Rusia 2018 no quedaron muy lejos del cetro. Gran parte de ello fue obra del lateral que, hasta inicios de año, solo había portado el escudo de los ‘Tres Leones’ en tres ocasiones. Atento a las coberturas, incombustible en ataque, fue el tren transiberiano por la banda derecha. Incluso, su buen golpeo de pelota lo hizo formar parte de la lista de candidatos a tomar los disparos de falta. Uno de ellos se convirtió en uno de los goles del Mundial, anotado a Croacia en la dramática semifinal que los británicos perdieron in-extremis. De hecho, a pesar de ser lateral, fue el jugador con más ocasiones creadas en el Mundial, con 24. Completó 244 pases de 328 intentados, hizo llegar 30 pelotas al área desde su zona y transitó 67.6 kilómetros. Y sigue corriendo.

Foto de Trippier

2. Benjamin Pavard (Francia) – En una constelación de estrellas, el jugador del Stuttgart tenía el perfil más desconocido, a la sombra de Griezmann, Pogba, Mbappé y compañía. Improvisado en el lateral derecho, pues Samuel Umtiti y Raphael Varane ocuparon la defensa central, se convirtió en el mejor de su posición a lo largo del Mundial. Brindó opciones para que el equipo de Deschamps desahogara su salida con pelota, llegó hasta el fin de mundo en sus incursiones y no claudicó en sus tareas de marcaje, ni ante Suárez, o Hazard, o Messi. Desde su banda puso nueve pelotas en el área a lo largo del Mundial, tres fueron rematadas; tiró cuatro veces a portería, superó los 32 km/h en su máximo sprint, solo fue acreedor a una tarjeta amarilla… Pero su momento mágico llegó con su imperial golpeo con el exterior del pie derecho para colocar la pelota en el ángulo superior de Armani. Francia 4-2 Argentina. Un gol para rebobinar y reproducir en días de aburrición y depresión. El gol del Mundial.

Foto de Benjamin Pavard

1. Kylian Mbappé (Francia) – Pruebas de su capacidad ya no faltaban. Solo quedaba por ver su estreno en el máximo escenario. Y cumplió, con creces, todas y cada una de las expectativas. ¿Estamos ante el nuevo rey del balompié? ¿A los pies del heredero, del portador del testigo de Messi y Cristiano? Kylian Mbappé encandiló a sus acólitos y retiró todo argumento a sus críticos; no es una ilusión, Mbappé es de verdad. En febrero de 2017 era una promesa. Hoy, es una realidad. Jugó los siete partidos, pasó lista al anotar el único gol de Francia ante Perú, conmovió al mundo con su bestial actuación de dos goles y 35 km/h contra Argentina y desquició a belgas y uruguayos con sus filigranas, con un dejo de burla neymaresca. En la final confirmó las sensaciones con una cabalgata de alarido y un gol definitorio que invocó a Pelé. El jugador más joven en marcar en finales mundialista desde ‘O Rei’. Cuatro goles, 534 minutos sobre la cancha, ganador del Balón de Bronce y el Premio al Mejor Jugador Joven. ¿Había alguien más?

Foto de Kylian Mbappe

Fuente: https://us.as.com